Las mujeres son el corazón del mundo rural. Ellas sostienen la producción de alimentos, garantizan los cuidados y mantienen viva la red comunitaria. Sin embargo, todavía enfrentan barreras importantes en acceso a tierras, financiación y tecnología.
La desigualdad en el campo no es solo una cuestión de justicia, es un freno al desarrollo global. Analizamos 6 datos clave que explican por qué el entorno rural sigue siendo una asignatura pendiente para la igualdad.
Menos recursos, menos ingresos
Las mujeres representan el 43% de la fuerza laboral agrícola mundial. Sin embargo, su productividad se ve lastrada por la falta de recursos. Si ellas tuvieran el mismo acceso a insumos y crédito que los hombres, el hambre en el mundo podría reducirse entre un 12% y un 17%.
La propiedad de la tierra: un derecho esquivo
A pesar de trabajar la tierra, pocas son dueñas de ellas. En España, solo el 30,17% de las explotaciones agrícolas pertenecen legalmente a una mujer. Sin propiedad, no hay autonomía ni capacidad de decisión.
Más desempleo en los pueblos
La brecha laboral es más profunda en los pueblos que en las ciudades. En 18 de los 27 países de la UE, la tasa de paro femenino rural supera a la masculina. En España, la diferencia en 2023 fue de 4,6 puntos en contra de las mujeres.
El techo de cristal en las cooperativas
Ellas participan, pero no mandan. Representan el 28% de la base social de las cooperativas, pero su presencia se desploma en la toma de decisiones: solo el 10% llega a los Consejos Rectores y apenas un 4,8% alcanza la presidencia.
El peso de los cuidados
En el medio rural, la carga de cuidados es un factor determinante de exclusión. En España, la brecha de empleo se dispara con la crianza: mientras trabaja el 84% de los hombres con tres o más hijos o hijas, solo lo hace el 55% de las mujeres en la misma situación.
Vulnerables ante la crisis climática
El cambio climático no es neutral al género. En países en desarrollo, los hogares encabezados por mujeres pierden un 8% más de ingresos durante las olas de calor que los liderados por hombres.
Cerrar estas brechas no es solo una cuestión de equidad, es la única vía para garantizar la supervivencia de nuestros pueblos y la seguridad alimentaria del planeta.







