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Andalucía está viviendo en primera persona los efectos del cambio climático. Su posición geográfica, su largo litoral, sus ecosistemas frágiles y la escasez de agua hacen que sea una de las regiones más vulnerables de Europa ante este fenómeno. Lo que antes se consideraba un problema futuro, hoy ya está pasando.

La pesca, la agricultura y la ganadería lo notan cada día. En lugares como Granada, Jerez o Córdoba, el aumento de las temperaturas es una realidad constante. Los veranos son más largos, las lluvias más escasas y los recursos naturales, más difíciles de mantener. El paisaje, los cultivos y hasta la forma de vivir están cambiando.

Diez impactos del cambio climático en Andalucía

Las playas retroceden
Según el Plan Andaluz de Acción por el Clima (PAAC), el litoral podría perder entre 5 y 25 metros de playa seca antes de 2050, y hasta 65 metros para finales de siglo.

Cádiz se queda sin arena.
Cada año desaparecen unos dos metros de playa, afectando a zonas tan conocidas como Camposoto, Costa Ballena o la propia capital.

Más virus y enfermedades.
El cambio climático está favoreciendo la expansión de virus como la gripe aviar, al alterar los equilibrios ambientales.

Los peces se van.
Las aguas del Atlántico se calientan y las sardinas de Huelva emigran hacia Portugal, donde encuentran temperaturas más frías.

Los cultivos cambian.
El calor y la falta de agua están obligando a los agricultores a modificar las cosechas tradicionales y buscar especies más resistentes.

Menos agua en los embalses.
Las lluvias son más escasas y la evaporación mayor, lo que reduce las reservas y complica el abastecimiento.

Incendios más frecuentes y agresivos.
Las altas temperaturas y la sequía alargan la temporada de fuego en zonas como Doñana o la Sierra de Huelva.

Avanza la desertificación.
En provincias como Almería, Granada o Jaén, el suelo fértil desaparece, amenazando la agricultura y los ecosistemas.

Más olas de calor en las ciudades.
Sevilla, Córdoba o Málaga sufren cada verano temperaturas extremas, con impacto directo en la salud y la mortalidad.

La pérdida de biodiversidad.
El aumento de las temperaturas, los incendios y la falta de agua están alterando los hábitats naturales. Especies emblemáticas como el lince ibérico, el camaleón común o algunas aves migratorias tienen cada vez más dificultades para sobrevivir. Muchos animales cambian sus rutas o se desplazan hacia zonas más frescas, lo que rompe el equilibrio de los ecosistemas de Andalucía.

El cambio climático no es algo lejano: ya está transformando Andalucía. Lo que está en juego no solo son los paisajes o los cultivos, sino también el futuro de las personas que viven y trabajan en esta tierra.

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