En casa, en el trabajo o en redes sociales, hemos escuchado frases como “reciclar no sirve para nada” o “da igual separar la basura si luego lo mezclan todo”. Son ideas que suenan lógicas, pero que en realidad no tienen base.
La desinformación también afecta a la sostenibilidad, y muchas veces nos frena a la hora de actuar. Por eso, hoy te contamos cinco bulos muy comunes de la vida cotidiana y te explicamos por qué no deberías creerlos.
1. “Reciclar cuesta más dinero que tirar todo junto”
Falso. Reciclar ahorra energía y recursos naturales, y reduce los costes de limpieza y vertederos. Fabricar productos nuevos desde cero sale mucho más caro que aprovechar materiales ya usados. Además, los sistemas de reciclaje están diseñados para ser rentables a medio plazo.
2. “Todos los residuos van al mismo contenedor”
No es cierto. Los camiones que recogen los residuos tienen compartimentos separados o rutas distintas para cada tipo de contenedor. Lo que sí ocurre a veces es que los residuos mal separados se tienen que descartar en la planta de reciclaje, pero no se mezclan por sistema.
3. “Apagar y encender las luces gasta más que dejarlas encendidas”
Error muy extendido. Con las bombillas actuales, especialmente las LED, el gasto al encender es mínimo. Lo que realmente consume es dejarlas encendidas sin necesidad. Si sales de una habitación, apagar la luz siempre compensa.
4. “Los productos ecológicos no sirven para nada, son puro marketing”
Falso. Aunque hay casos de “greenwashing”, los productos certificados como ecológicos o sostenibles cumplen normas ambientales más estrictas, reducen químicos y promueven prácticas responsables. No son la solución a todo, pero sí un paso hacia un consumo más consciente.
5. “No vale la pena reciclar o ahorrar agua si los gobiernos no hacen nada”
Un mito muy dañino. Cada gesto cuenta: cerrar el grifo, usar transporte público o separar los residuos reduce emisiones y presión sobre el medio ambiente. Las políticas cambian más rápido cuando la ciudadanía adopta hábitos sostenibles. El cambio empieza en casa.
Desmontar estos bulos nos ayuda a ver que pequeñas acciones diarias sí importan. Reciclar, ahorrar agua, apagar luces o elegir productos sostenibles protegen el planeta. La próxima vez que escuches un rumor sobre sostenibilidad, pregúntate: ¿es un hecho o un bulo? Nuestro planeta y el futuro de todos dependen de elegir siempre la información correcta y actuar en consecuencia.






